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EL PERRO QUE SU AMO NO QUIERE LLEVAR

Escrito por Ramón Chavez el . Publicado en MOTIVOS

 

 

Los primeros 12 años de mi vida los viví en un pequeño caserío en medio de unas montañas como a 15 kilómetros del mar, en la Costa Alegre de Jalisco.

 

Una de las imágenes de aquella infancia, que siempre me impresionaron fue esta: Un hombre va a ir al pueblo. (La gente acostumbra ir a comprar lo que necesita a un pueblo cerca de ahí como a 7 kilómetros. Se traslada en camión, de ride, caminando, o a caballo).

 

Un día de tantos un hombre se dispone a ir al pueblo, al salir de su casa, el perro inmediatamente se dispone a seguirlo, entonces el amo se voltea y lo “regaña” ordenándole que vuelva a casa, el perro se detiene y observa.

 

Entonces el amo vuelve a avanzar, el perro lo sigue nuevamente; al darse cuenta al amo que el perro no se regresó a casa, toma una piedra y la tira hacia el perro, para que éste regrese a casa. El perro siente el golpe y entonces emite un sonido de dolor. Y se regresa un poco, entonces el amo avanza por el camino hacia la ciudad, a unos cuantos metros el perro observa. Casi siempre hace un tercer intento de seguir al amo, algunas veces escondido entre los árboles, agazapado, pero en cuanto es nuevamente descubierto, vuelve a ser golpeado. Hasta que opta por irse a esconder o, regresar a casa.

 

No sé si era un niño analítico y era básico el cuadro de injusticia. El caso es que al pasar el tiempo, ya en la universidad, mientras estudiaba la carrera de Filosofía, me fui adentrando en el estudio del comportamiento humano, de tal forma que a los pocos años, descubrí que el hombre replica sus criterios en todo, en las personas, en los animales, en las cosas, en todo lo que tiene que ver con su andar diario.

 

Hace días me llegó un e-mail con este mensaje, que me conmovió hasta lo más profundo de mi alma, que ahora lo quiero compartir con todos mis lectores. Omito los nombres por respeto a la persona que me lo envió:

 

“Ramón; no sé si leerás este mensaje, pero hace aproximadamente dos años diste una Conferencia en un hotel. Dijiste algo muy cierto que nunca se me va a olvidar, sobre “El perro y su amo”, ese perro que siempre sigue a su amo, cuando éste sale de casa, y no lo quiere llevar. Lo regresa con piedras, el perro se espera y cuando el amo se descuida el perro lo sigue y acto seguido, lo vuelve a lastimar. Algo así me pasó.

 

Yo tenía una pareja; padre biológico de mi hija. Él y yo, nos separamos al día siguiente que di a luz, a mi hija. Pero seguido iba yo a buscarlo a su rancho a pesar de que sabía q nada se podía solucionar entre nosotros. Estábamos en una relación destructiva, un día su mamá me dijo que el DIF daría una Conferencia para parejas en un hotel, que le gustaría que asistiéramos.

 

Yo me presenté pero él no. Y fue cuando escuché lo del perro y su amo y me puse a pensar: qué fregados ando yo siguiendo a este hombre. Ese día, lo dejé de buscar, pero él me siguió, preocupado según él, por la niña. Pero solo iba a causarme problemas y sufrimientos. Me tuve que cambiar de colonia. Él se metió otra vez en los vicios. Anduvimos en demandas de custodia por la niña, yo lo demandé, pero cuando le iba a llegar su demanda su mamá nos dijo que se había ido a E.U y ya no lo he vuelto a ver.

 

Ahora estoy con un gran hombre, este si es hombre no fregaderas, ya tenemos otra bebé de mes y medio; él quiere a las nenas por igual. Gracias a él convivo de nuevo con mi familia y somos muy felices, y del otro, ni sus luces gracias a Dios, y todo esto porque decidí poner en práctica lo que ese día en la tarde escuché. Gracias si leíste este mensaje, no sé si alguien te pagó porque fueras a dar esa conferencia, pero gracias porque ese día cambió toda mi vida, que Dios te bendiga”.

 

Esta es mi verdadera y profunda motivación para seguir impartiendo mis Conferencias donde quiera que empresas, escuelas, iglesias, instancias de gobierno, asociaciones, me abren sus puertas. Que la gente descubra y active el gran poder de amar, de vivir, de trabajar con sentido y excelencia que lleva sobre sí.