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Piperos en tierra de contadores

Escrito por REDACCIÓN AZ NOTICIAS on . Posted in Andanzas

Por Francisco Báez Rodríguez

Hay un montón de cosas por las que se puede criticar el gobierno de AMLO. Si es digno de crítica cuando no ofrece los salarios de mercado en algunas áreas clave, como son algunas de la administración pública, ¿por qué criticarlo cuando sí lo hace en el caso de los operadores de camiones-cisterna?

Los primeros 50 días de gobierno de Andrés Manuel López Obrador han dado para muchas críticas. Ya se ve que no es lo mismo hacer campaña que gobernar. Pero uno de los problemas de la oposición, es que le tira a todo lo que se mueve. Cualquier decisión es objeto de crítica, aun a costa de la congruencia. En eso está repitiendo lo que antes criticaba a los feligreses de la comunidad de la fe en AMLO, con el agravante de que falta un catalizador en ella. Un proyecto o propósito, no digamos ya una figura.

Hay otros dos agravantes. Uno es que, demasiado a menudo, las críticas tienen un tinte clasista muy evidente. Otro, que en el proceso han ganado espacio, dentro de la oposición, las versiones más simplonas, las que hablan las loas del libre mercado y sueñan con el establecimiento del capitalismo más salvaje.

Voy a dar un ejemplo de este tipo de críticas, y su incongruencia. En las redes sociales muchos se han lanzado a criticar la convocatoria para contratar operadores de camiones-cisterna, encargados de las nuevas pipas para transporte de combustible con las que el gobierno pretende paliar los problemas derivados de la lucha contra el huachicoleo.

La mayor parte de las críticas que he visto no van contra la estrategia, que puede tener sus bemoles, sino contra el hecho de que se ofrezca un salario de $14 mil 500 pesos quincenales. Les parece excesivo.

Hay detrás de ese punto de vista una serie de concepciones que denotan, por un lado, ignorancia de los mercados ocupacionales y, por el otro, una concepción errada de los méritos sociales que, desde mi punto de vista, peca de clasismo.

El salario ofrecido está en línea con el mercado ocupacional específico. No estamos hablando de un chofer normal, sino de uno especializado, capaz de realizar un trabajo peligroso con vehículos que no son sencillos de manejar, y de tomar las medidas de seguridad adecuadas, en distintos tipos de carretera. Es un trabajo que requiere experiencia, habilidad y resistencia.

La oferta de este tipo de trabajadores no es amplia, si pasan de verdad por el tamiz que la descripción del trabajo requiere. De ahí el salario decente. Por eso parece lógico, que de 6 mil 200 solicitantes que ha habido hasta ahora, sólo haya 120 aprobados y listos para comenzar actividades.

Pero hemos leído quejas que afirman que es absurdo que un “chofer” (así, sin más) gane más que un maestro de escuela, que un médico recién egresado o que un enlace de Hacienda.

Esa percepción viene de un malentendido cultural. Hay profesiones que requieren años de estudio, y hay oficios que requieren de menos años. La tendencia es a premiar el número de años de escolaridad, como si eso fuera el determinante del valor, la utilidad o la importancia social de un trabajo. Es, a final de cuentas, la distinción entre “cuello blanco” y “cuello azul”.

Tanto las profesiones como los oficios no sólo requieren de estudio, sino de habilidades específicas, algunas de las cuales son naturales y otras se van desarrollando en la práctica. Y, lo sabemos todos por experiencia, en toda área de trabajo hay gente que hace bien las cosas y gente que las hace al “ahí se va”, sean médicos, burócratas o plomeros.

El mercado laboral está segmentado. Por eso es más correcto hablar en plural: son mercados ocupacionales. Cada uno tiene sus propias reglas, pero en todos funciona, hasta cierto punto, la ley de la oferta y la demanda. Vivimos en un país en el que millones quieren ser abogados, contadores o administradores de empresas, y muy pocos quieren ser piperos o expertos en aire acondicionado. Y eso suele funcionar, en el mercado, a favor de los últimos, si son eficientes (aunque los buenos abogados, contadores y administradores ganen muchísimo más que el mejor experto en electromecánica industrial).

Venga un ejemplo. Hay egresados del Conalep especializados en “Laministería y Recubrimiento de las Aeronaves” o “Mantenimiento de Motores y Planeadores” o “Sistemas Electrónicos de Aviación”. Todos ellos tienen chamba rápida y bien pagada (y, de hecho, para ingresar a esas escuelas requieren de un puntaje similar al del bachillerato de la UNAM en las pruebas del Comipems).   

Pero eso no se ve. Lo que se ve es que hacen labor “manual” y no van de corbata al trabajo. Lo que se ve es que no tienen un título que adorne su sala. Y, en la cultura social que se quiere manejar, eso significa que son inferiores, que no deben aspirar a un salario similar o superior al de los otros. No importa que su trabajo sea de enorme utilidad social.

Hay un montón de cosas por las que se puede criticar el gobierno de AMLO. Si es digno de crítica cuando no ofrece los salarios de mercado en algunas áreas clave, como son algunas de la administración pública, ¿por qué criticarlo cuando sí lo hace en el caso de los operadores de camiones-cisterna?

Sólo se me ocurre que es porque se ha caído en el garlito de criticarlo absolutamente todo, sin priorizar ni analizar, y porque cuando gana un prejuicio, ganan también los otros prejuicios.

El país, y López Obrador mismo, requieren de una oposición consistente, con ideas y capaz de armar algo parecido a un proyecto alternativo de nación. Por el momento, no existen.

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