Protección a la niñez y las adolescencias se formaliza en el papel y la foto en Puerto Vallarta
Con discursos cargados de buenas intenciones, pero ante una realidad que exige acciones urgentes, ayer se instaló formalmente el Sistema Municipal de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA) en Puerto Vallarta.

Por Efrén Villalobos
Con un discurso cargado de buenas intenciones, pero ante una realidad que exige acciones urgentes, ayer se instaló formalmente el Sistema Municipal de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA) en Puerto Vallarta. El acto, encabezado en sesión solemne por la regidora Laurel Carrillo Ventura —en representación del alcalde Luis Munguía González— busca reforzar el compromiso institucional para proteger los derechos de la infancia y adolescencia en el municipio.
Durante la sesión, se ratificó a la psicóloga Luz Josefina Peña Aréchiga como secretaria ejecutiva del sistema, en reconocimiento a su trayectoria y trabajo social. La funcionaria se comprometió a trabajar con sensibilidad, cercanía y responsabilidad: “Vamos a formar una alianza firme para velar por el interés superior de la niñez”, aseguró.
El evento contó con la presencia de representantes del DIF municipal, dependencias del Ayuntamiento, instituciones educativas y organizaciones civiles. Todos coincidieron en que el SIPINNA permitirá abordar de forma más integral problemáticas como el acoso escolar, el maltrato infantil y el abuso, fenómenos que continúan afectando gravemente a menores en Puerto Vallarta.
Sin embargo, más allá del protocolo y los nombramientos, el reto sigue siendo estructural y urgente. A pesar de los esfuerzos discursivos del llamado "gobierno del bien", la niñez vallartense enfrenta condiciones alarmantes de vulnerabilidad: rezago educativo, violencia intrafamiliar, abandono institucional y falta de espacios seguros, especialmente en zonas marginadas.
La instalación del SIPINNA representa un paso necesario, pero según los expertos, no puede quedarse en el simbolismo político. La eficacia de este sistema dependerá de su presupuesto real, su capacidad de incidencia y la voluntad de actuar frente a un entorno que sigue siendo hostil para muchos niños y niñas.
El municipio no puede hablar de garantizar derechos sin garantizar condiciones. Lo cierto es que sin políticas públicas articuladas, personal capacitado y una vigilancia ciudadana constante, la niñez vallartense seguirá siendo una promesa aplazada.
