Huellas y afectaciones a viviendas de La Desembocada son "invisibles" a las autoridades
A casi dos meses de los hechos violentos del 22 de febrero, habitantes denuncian abandono, pérdidas materiales y afectaciones físicas en al menos siete viviendas tras la destrucción parcial del puente por la carga explosiva que lo afectó, pero que también llegó a sus casas

Por Osvaldo Granados
A casi dos meses de las explosiones registradas el pasado 22 de febrero en el puente vehicular de La Desembocada, los daños siguen visibles y, sobre todo, sin atender en al menos siete viviendas cercanas a la estructura, ubicada sobre la carretera estatal 544 en Puerto Vallarta.
Ventanas destrozadas, puertas colapsadas, techos dañados y bardas fracturadas forman parte del saldo que dejó la onda expansiva tras la detonación de artefactos explosivos colocados en el puente que cruza el Río Mascota. Las viviendas afectadas se localizan principalmente sobre la calle Río Ameca, en la comunidad de La Desembocada.
Los vecinos aseguran que, pese a la magnitud de los hechos, no han recibido apoyo suficiente y que las afectaciones no han sido reconocidas en su totalidad por las autoridades.
DAÑOS MATERIALES Y AFECTACIONES HUMANAS
Entre los casos más delicados está el de una persona con discapacidad que resultó afectada por la explosión. De acuerdo con su familiar, la onda expansiva lo lanzó contra una estructura, provocando la ruptura de su prótesis.
“Él salió a resguardar su moto cuando escuchaba los disparos, pensando que se la podían robar. En ese momento explotó y salió proyectado hacia la puerta; los vidrios lo lastimaron y su prótesis se rompió. No tiene trabajo ni recursos para reemplazarla”, relató Verónica Blanco.
La familia acudió recientemente a la zona donde se realizan trabajos en el puente con la esperanza de encontrar apoyo, ante la posible presencia del gobernador Pablo Lemus Navarro o autoridades municipales, sin lograr el acercamiento esperado.
RECLAMO VECINAL: “NADIE NOS ESCUCHA”
Habitantes como Miriam Karina señalaron que las autoridades han centrado su atención únicamente en la infraestructura del puente, dejando de lado a las personas afectadas.
“Queremos que vengan a ver los daños. Estamos muy afectados. Mi casa tuvo daños en techo, paredes y vidrios. Las autoridades pasan y no se detienen, no recorren la zona, no saben lo que vivimos aquí”, denunció.
Los vecinos coinciden en que, tras las explosiones, fueron ellos mismos quienes auxiliaron a los heridos, ya que —afirman— ninguna ambulancia llegó al lugar en ese momento.
ECONOMÍA GOLPEADA Y MIEDO LATENTE
A la par de los daños materiales, la actividad económica en la zona también se ha visto severamente afectada. Restaurantes ubicados a orillas del río permanecen prácticamente vacíos, con negocios que presentan impactos de bala y estructuras dañadas.
Uno de los establecimientos contabiliza al menos 22 impactos, mientras que otro sufrió el colapso parcial de su techo tras el impacto de una roca lanzada por la explosión.
La población —de alrededor de mil habitantes— vive entre la incertidumbre y el silencio. Muchos evitan hablar del tema, mientras otros insisten en exigir apoyo y reconocimiento de los daños.
PROMESAS DE APOYO EN PROCESO
Durante una reciente visita a la zona, la directora de la Unidad Regional de Servicios del Estado, Yessica Zatarain, tomó nota de las afectaciones y se comprometió a brindar apoyo a las familias, proceso que —según se informó— ya se encuentra en marcha.
Sin embargo, para los habitantes, la ayuda llega tarde y aún es insuficiente frente a las pérdidas sufridas desde aquella jornada violenta que marcó un antes y un después en la tranquilidad de La Desembocada.
