Miedo por ataques de cocodrilos ha provocado la muerte de 10 ejemplares en menos de dos meses
Desde el ataque ocurrido el 26 de junio, cuando un turista de la Ciudad de México perdió la vida en playas de Marina Vallarta, al menos 10 cocodrilos han sido asesinados. Protección Civil Estatal advierte que el temor entre la población está provocando agresiones contra los reptiles

Por Osvaldo Granados
Al menos 10 cocodrilos han sido asesinados en Puerto Vallarta desde el ataque ocurrido el pasado 26 de junio en playas Marina Vallarta, donde un turista de la Ciudad de México perdió la vida, informó Sergio Ramírez, director de la Unidad Estatal de Protección Civil y Bomberos de Jalisco.
El funcionario explicó que después del incidente se implementaron acciones para capturar a los ejemplares de mayor tamaño, particularmente aquellos que superaban los dos metros, al considerar que podían representar un riesgo para las personas.
Sin embargo, el operativo derivó también en un problema que preocupa a las autoridades: el miedo provocado por el ataque está generando agresiones y muerte de cocodrilos.
EL MIEDO ESTÁ PROVOCANDO AGRESIONES CONTRA LOS COCODRILOS
Sergio Ramírez señaló que actualmente se mantiene seguimiento a los ejemplares y que incluso se les coloca vigilancia para impedir que las personas se acerquen.
Reconoció que la situación ha generado preocupación entre residentes y visitantes, pero advirtió que ese temor también está teniendo consecuencias para la fauna silvestre.
“Está generando mucho pánico en la población y estos están respondiendo con agresiones a los animales”, señaló.
Ante este escenario, las autoridades buscan que las medidas de seguridad no se limiten a emitir alertas, sino que también permitan generar condiciones para una convivencia más segura entre la población y los cocodrilos.
MARINA VALLARTA Y BOCA NEGRA, ENTRE LAS ZONAS DE MAYOR RIESGO
Actualmente existen puntos de Puerto Vallarta donde se mantiene especial vigilancia por la presencia de fauna silvestre que puede representar un riesgo.
Entre ellos se encuentran las playas de Marina Vallarta, particularmente las ubicadas frente a los hoteles Westin Regina y Marriott, así como Playa Boca Negra.
En estos lugares se han emitido advertencias para evitar que residentes y turistas se acerquen a ejemplares de cocodrilo o ingresen al agua cuando existan indicaciones preventivas.
La recomendación es mantenerse alejados de la orilla, respetar las zonas señalizadas y atender las instrucciones de los elementos de Protección Civil y Salvamento Acuático.
LOS RÍOS CUALE Y PITILLAL SON SU HÁBITAT
La presencia de cocodrilos en Puerto Vallarta no es consecuencia de una aparición reciente.
Los ríos Cuale y Pitillal forman parte del hábitat natural de estos reptiles, que pueden desplazarse hacia las zonas costeras y eventualmente llegar al mar.
El crecimiento de la mancha urbana y turística ha reducido la distancia entre las actividades humanas y los espacios donde habita esta especie, por lo que los encuentros son cada vez más visibles.
Por ello, especialistas y autoridades han insistido en que la prevención debe incluir información a residentes, turistas y trabajadores del sector turístico para evitar acercamientos o acciones que puedan provocar una reacción del animal.
HOTELEROS Y AUTORIDADES MANTIENEN COORDINACIÓN
Sergio Ramírez informó que autoridades y representantes del sector hotelero mantienen una mesa de coordinación para dar seguimiento a la situación y reforzar las medidas preventivas.
La estrategia contempla vigilancia, seguimiento de ejemplares y comunicación con los establecimientos turísticos ubicados en zonas donde existe presencia de cocodrilos.
La aplicación Jalisco Alerta también ha emitido avisos preventivos para Marina Vallarta.
La recomendación central para la población es sencilla: no acercarse a los cocodrilos, no intentar alimentarlos, molestarlos o capturarlos y atender las indicaciones de las autoridades cuando se detecte alguno.
El reto para Puerto Vallarta no sólo consiste en evitar que vuelva a ocurrir una tragedia como la del 26 de junio. También está en impedir que el miedo termine convirtiéndose en una persecución contra una especie que forma parte del ecosistema de la región.
