Puerto Vallarta tiene una Candelaria muy reconocida; dejará un gran legado en el municipio
Como nunca, una presidenta del DIF en Puerto Vallarta dejó atrás la frivolidad y asistencialismo aparente para pasar a un trabajo sustancial donde destaca la creación y operación de la Unidad Regional de Rehabilitación, 31 programas en marcha y un trabajo donde prevalece el apoyo útil, productivo y transparente

Por Osvaldo Granados
Hablar de Candelaria en Puerto Vallarta no es precisamente por el Día de la Candelaria que se conmemora en todo el país, en este municipio es hablar de “Doña Cande” o “la señora Candelaria” o bien de “la presidenta del DIF” como le llaman por toda la geografía del municipio a Candelaria Tovar de Dávalos.
La actual presidente del DIF Puerto Vallarta pasará a la historia como la mujer que dejó atrás la frivolidad y asistencialismo aparente para pasar a un trabajo sustancial donde destaca la creación y operación de la Unidad Regional de Rehabilitación, 31 programas en marcha y un trabajo donde prevalece el apoyo útil, productivo y transparente.
De mirada y carácter fuerte, pero sensible a las causas sociales, Candelaria Tovar ha privilegiado el trabajo operativo por encima del trabajo de oficina o “socialité” y “decorativo” que antaño caracterizaban a las esposas de los presidentes municipales en turno.
Para mayor comodidad, la presidenta del DIF recibe a AZNoticias.mx en su oficina, luego de realizar trabajo de calle, de hacer un recorrido de trabajo. De hecho es la hora de la comida, pero es cuando amablemente nos atiende y nos hace pasar a su oficina donde se hace acompañar por dos de sus más cercanos colaboradores, Jazmín García, subdirectora de comunicación social y relaciones públicas, y Daniel Lepe, su asistente y secretario particular, ya que a ella en el trabajo no le gusta estar sola, pues siempre pregunta, consulta, toma opinión o da instrucciones para realizar mejor y más rápido su labor al frente del DIF.
Su oficina es amplia, limpia, ordenada, con muebles de madera en tonos robles y nogal. La sala y sillas frente a su escritorio son oscuros. Plantas y varias fotografías con su esposo e hijas, son su principal decoración con algunas piezas de arte y artesanías. La atmosfera en general es acogedora.

DE LA SOCIALITÉ AL TRABAJO REAL Y OPERATIVO
Mujer de trabajo, con vocación de servicio por su profesión de enfermera y convicciones firmes, Candelaria Tovar desde su llegada al DIF Puerto Vallarta ha terminado con la imagen “decorativa” y superflua de este cargo honorario en el municipio.
Y aunque en el DIF también hay una directora y también es operativa, así como un ejército de 402 colaboradores, Candelaria Tovar prefiere estar, supervisar y ejecutar ella misma, no importas si es de día o de noche, o es sábado o es domingo, a ella le gusta y apasiona su trabajo, al cual algunos de sus más cercanos colaboradores le siguen el ritmo, y si no, ella se los exige.
“Soy operativa, me gusta el trabajo”, sentencia durante la entrevista, al tiempo que agradece y reconoce a la gente con la que trabaja, su gente. “Estoy muy orgullosa de todos los colaboradores porque han puesto su trabajo y su alma, es algo que quizá no había antes o no lo sé, pero siempre que les llamamos ahí están, sean 3 o 4 de la mañana o 10 de la noche. Cuando vamos a enviar ayuda a otros estados, desde las 5 de la mañana han estado todos cargando, todos cargan y todos siempre están ahí ‘bien puestos’; aquí todos hacemos de todo”.
Aunque reconoce que no puede alejarse de la “socialité vallartense”, Candelaria Tovar mejor prefiere sacarle provecho a la circunstancia. “Sí voy a desayunos y comparto con las damas de la sociedad, por ejemplo, pero voy porque también de ahí hay beneficios, se pueden scar fondos y recaudaciones para ayudar a la gente”.
Cuidadosa de las formas, prefiere acercarse a la “gente de gran corazón” como ella les llama a los grandes benefactores, aunque también llama así al pueblo que desinteresadamente dona víveres o artículos que solicitan en alguna campaña para dar a sectores poblacionales vulnerables. Aunque forma parte del gobierno municipal como organismo descentralizado, la presidenta del DIF pinta su ralla o no se compromete a recibir ayudas a cambio de un beneficio de parte del gobierno municipal vallartense.
“Siempre he tocado puertas. Pero yo pido a nombre de DIF, nunca, nunca jamás a nombre del Ayuntamiento, ni me comprometo a dar nada en nombre del gobierno municipal. Yo pido para DIF y que lo que den lo den con todo el amor para el DIF, con amor a nuestra población, sin ningún compromiso de por medio”, asevera.
COMBINACIÓN PERFECTA
Al cuestionarle sobre cómo considera mejor ayudar, si con acciones asistenciales, proyectos productivos o políticas pública gubernamentales, sin pensarlo responde y hasta da un ejemplo.
“Las tres cosas que me dices se necesitan, porque con las políticas públicas diseñadas se hacen y ejecutan proyectos productivos, y así se logran acciones asistenciales, pero una asistencia que les sirva, que resulte productiva. Y te voy a dar un ejemplo, estamos trabajando en las comunidades rurales con un programa para darles herramientas para la vida. Las mujeres eligieron un taller, el de panadería, les llevamos todo el equipo y una maestra capacitadora, y ahora son señoras amas de casa que hacen su pan, lo llevan a las tienditas y hasta hicieron roscas de reyes; es decir, aprendieron algo bueno para su familia porque la alimentan y hasta están ganando su propio dinero. No solo les damos el pescado, también les enseñamos a pescar”.
SU CARÁCTER Y GUSTOS PERSONALES
Hablar de sí misma ni le asusta ni le apena, y ya entrada en total confianza durante la entrevista, afirma con seguridad.
“Soy de carácter fuerte. Soy corajuda, pero también soy una mujer muy decidida y muy pertinaz, muy insistente. Cuando quiero algo, le trabajo y le trabajo hasta que lo consigo. Pero lo que consigo no es para un bienestar propio, es para un bienestar común”, ya sea para su familia, o la gran cantidad de sectores de la población en alguna situación vulnerable.
De mirada fuerte y muchas veces penetrante, pero de trato amable y cauteloso con quien no conoce, Candelaria Tovar de Dávalos, como se presenta y le gusta que la presenten, tiene gusto por lo intenso y la comida y los colores no se escapan a ello.
Sus colores favoritos son el rojo, rosa mexicano, el morado y el azul rey. En cuanto a comidas, sus preferidas son el pozole, los ceviches y todos los antojitos mexicanos. Las bebidas no son menos intensas, ya que prefiere los refrescos de cola y el tequila por sobre otras bebidas con alcohol.
Aunque no viaja mucho, ha tenido oportunidad de estar en el extranjero, concretamente en San Antonio, Texas, Estados Unidos, pero sostiene que “como México no hay dos” y de sus lugares preferidos además de Puerto Vallarta y Jalisco en general, el estado de San Luis Potosí es uno de sus preferidos, tanto su capital como su región huasteca.
El próximo 7 de mayo cumplirá 28 años de casada con el actual presidente municipal Arturo Dávalos Peña, y se considera una mujer feliz y realizada, porque tanto en el trabajo como en su vida privada “he hecho lo que he querido, me gusta lo que hago; el trabajo realmente no me cansa, lo disfruto. Siempre he servido, y creo que serviré hasta el último día de mi vida si Dios me lo permite porque eso es lo que me apasiona, servir”.

LA MÁS PREPARADA DE LAS PRESIDENTAS
Candelaria Tovar estudió enfermería en la Escuela de Enfermería de la Universidad de Guadalajara como profesional técnico, pero no conforme con eso, y gracias su tenacidad y deseo de superación ingresó a la preparatoria en la UdeG para estudiar lo mismo, pero ya a nivel licenciatura cuando ya estaba casada y tenía a dos de sus hijas.
La presidenta del DIF también tiene una maestría en Gestión Directiva en Salud, lo cual le ha permitido seguir haciendo su trabajo, ya sea de enfermera o en DIF, con un punto de vista más integral, tanto operativo como de oficina.
No obstante, también tiene estudios y diplomados en administración y docencia, salud pública y materno infantil, así como cuidados del adulto mayor y tanatología.
No es ajena a las problemáticas sociales de la gente trabajadora, ya que ha laborado en las tres clínicas y hospitales del IMSS en Puerto Vallarta, la 42, 170 y 179.
Así, nunca antes Puerto Vallarta había tenido a una presidenta con preparación, vocación y años de servicio.




