Falta de agua pega a restaurantes y pequeños negocios; hotelería la libra con pipas
Coparmex Puerto Vallarta advirtió que la contingencia por falta de agua ha repercutido en establecimientos que dependen directamente del agua para funcionar, particularmente negocios de alimentos, bebidas y otros productos que requieren el líquido en sus procesos. Las pérdidas aún no se contabilizan

Por Osvaldo Granados
La falta de agua potable que durante casi una semana ha afectado a distintas colonias de Puerto Vallarta no golpeó a todos por igual. Mientras el sector hotelero logró mantener sus operaciones mediante la gestión de pipas y coordinación con Seapal, restaurantes, negocios de alimentos y otros establecimientos pequeños y medianos tuvieron que enfrentar directamente las consecuencias de quedarse sin el servicio.
La diferencia deja ver también una desigualdad en la capacidad de respuesta: los grandes establecimientos turísticos cuentan con mayores recursos para comprar o gestionar agua de emergencia, mientras que un pequeño restaurante o negocio difícilmente puede absorber durante varios días el costo de mantener su operación sin suministro.
HOTELES LOGRAN MANTENERSE OPERANDO
Daniel Torres, director general de la Asociación de Hoteles y Moteles de Puerto Vallarta, señaló que los establecimientos afiliados mantuvieron sus actividades sin interrupciones mayores durante la contingencia.
Explicó que la asociación permaneció en comunicación con SEAPAL Vallarta para conocer los avances en la recuperación del servicio y atender posibles eventualidades.
Algunos hoteles, dijo, requirieron apoyo para gestionar pipas, lo que permitió garantizar el suministro necesario para atender a los huéspedes.
“Nosotros como asociación hemos estado en comunicación constante todo el fin de semana y hemos trabajado coordinadamente para poder localizar pipas y tener el servicio para los huéspedes”, afirmó.
Las lluvias registradas en los últimos días complicaron además los trabajos nocturnos relacionados con la recuperación del suministro, aunque el sector esperaba que el servicio comenzara a normalizarse durante la tarde de este lunes.
RESTAURANTES Y NEGOCIOS, LOS MÁS EXPUESTOS
El escenario fue diferente para pequeños y medianos negocios.
Francisco Gabriel Vizcaíno Rendón, presidente de COPARMEX Puerto Vallarta, advirtió que la contingencia tuvo repercusiones económicas para establecimientos que dependen directamente del agua para funcionar, particularmente negocios de alimentos, bebidas y otros productos que requieren el líquido en sus procesos.
La falta de agua no solamente implica dejar de recibir el servicio. Para un restaurante significa lavar utensilios, preparar alimentos, mantener condiciones sanitarias, limpiar instalaciones y atender a clientes.
Por ello, el impacto puede traducirse rápidamente en gastos extraordinarios, reducción de operaciones e incluso pérdidas económicas, aunque hasta ahora no existe una cifra precisa sobre el daño ocasionado.
Vizcaíno Rendón señaló que será necesario identificar cuántos establecimientos resultaron afectados por colonia y calcular los costos adicionales que tuvieron que asumir para contratar pipas y mantener sus actividades.
EMPRESARIOS TUVIERON QUE RESOLVER POR SU CUENTA
La contingencia también alcanzó a los trabajadores.
El presidente de COPARMEX explicó que algunos empresarios optaron por permitir que sus colaboradores utilizaran las instalaciones de sus centros de trabajo para bañarse, dormir y lavar su ropa ante la falta de agua en sus hogares.
La medida, aunque representó una forma de apoyo entre trabajadores y patrones, también evidencia hasta dónde llegó la afectación de un servicio que debería estar garantizado.
“Es un servicio vital para la ciudadanía que no puede estar afectado y todo tipo de trabajo debe estar planeado; el llamado es precisamente a solucionar este tipo de situaciones y darle eficiencia a la gente principalmente”, señaló.
SEAPAL Y LA EMPRESA RESPONSABLE DEBEN EXPLICAR
Vizcaíno Rendón consideró que tanto SEAPAL como la empresa responsable de las obras deben asumir responsabilidades y evaluar lo ocurrido.
El dirigente empresarial sostuvo que el organismo operador debió mantener una supervisión más estricta y exigir mayor rapidez en los trabajos para reducir el tiempo durante el cual miles de habitantes y negocios permanecieron sin agua.
Aunque reconoció la intervención posterior de SEAPAL para atender la emergencia, insistió en que el problema también debe servir para revisar la planeación y supervisión de futuras obras que puedan comprometer infraestructura hidráulica.
LA CRISIS MOSTRÓ DOS CAPACIDADES DE RESPUESTA
La contingencia dejó una imagen contrastante.
Los hoteles pudieron recurrir a pipas y mantener el servicio para sus huéspedes, mientras que otros negocios tuvieron que enfrentar costos y dificultades que todavía no han sido cuantificados.
Esto no significa que la hotelería no haya tenido afectaciones, pero sí muestra que tener capacidad económica y logística para comprar o gestionar agua de emergencia marca una diferencia importante frente a un pequeño negocio que depende del suministro de la red pública.
Para los restaurantes, cafeterías y comercios que manejan alimentos, la falta de agua no es solamente una molestia: puede convertirse en un problema operativo y sanitario.
Por ello, más allá de las explicaciones sobre la obra y los retrasos, el reclamo empresarial apunta a un problema de fondo: un servicio básico no puede depender de que cada usuario tenga la capacidad económica para resolver por su cuenta una falla en la infraestructura pública.
La contingencia terminó exhibiendo no solamente las deficiencias en la recuperación del suministro, sino también quiénes tienen recursos para resistir una emergencia y quiénes simplemente tienen que cerrar, gastar más o trasladar el costo al consumidor.




